MINI REPORTAJE
CONOCEMOS a… Fernando Belton
Artista visual
¿Qué proyecto tiene para el 2026 en lo personal y en lo profesional?
Durante el 2026 participe de varias muestras colectivas como la del Colegio de Médicos, en el Consejo de Ciencias Económicas y en la Ex Palúdica junto con el artista Sergio Díaz, actualmente participo de la muestra colectiva de los docentes de la Tomas Cabrera por su 75º aniversario. Además, estoy trabajando para una muestra que va a tener lugar en el museo de arte contemporáneo MAC para el mes de noviembre. Organizada por la galería Mamore cuyo director Juan Blanco convoco a más 50 artistas que en algún momento trabajo junto a la galería.
¿Qué parte de esos proyectos están supeditados a lo económico y qué no?
Todo emprendimiento artístico requiere de una gestión económica, es inevitable. En mi caso, lo que está supeditado a lo económico son los materiales. El óleo es un material costoso, un buen bastidor, un buen papel para grafito requieren de cierta inversión.
Pero lo que no está supeditado es la necesidad de pintar. Para mi dibujar y pintar es más un estilo de vida, trabajo imágenes de la naturaleza y de seres sobrenaturales en contextos y paisajes locales. Eso no lo negocio. Si hay que pintar más chico, pinto más chico. Si hay que dibujar con lo que hay, se dibuja. Las muestras colectivas que hice este año, por ejemplo, fueron todas a pulmón, entre artistas. No había un gran presupuesto detrás, había ganas de mostrar.
¿Cómo observa a SALTA en la producción cultural?
A Salta la observo en un momento de una potencia y pertenecía muy propia, con una mirada que es nuestra y que no tiene nada que envidiarle a ningún otro polo del país.
Lo que más me impacta es lo que está pasando con las nuevas generaciones y con los colectivos de arte. Hay una camada de artistas jóvenes con una mirada muy contemporánea, con una fuerte carga crítica y social, con una sensibilidad muy aguda sobre lo que nos pasa.
Yo me siento parte de eso, trabajo el paisaje y el naturalismo, lo hago desde una mirada en esa dirección. trabajo el concepto de la doble naturaleza: lo natural y lo sobrenatural conviviendo. Me interesan los seres híbridos, la hibridación, eso que está entre lo que vemos y lo que intuimos, entre el monte y el mito.
Nuestra producción cultural tiene esa doble naturaleza también: es muy territorial, muy de acá, pero a la vez está discutiendo los mismos temas que se discuten en cualquier parte del mundo. Esa es nuestra fuerza, tenemos una identidad propia que no necesita copiar nada de afuera.
¿Que le falta a SALTA y qué debe potenciar según su experiencia?
Lo que falta es que el Estado genere más herramientas reales para que los artistas, sobre todo los más jóvenes, puedan hacer sus propias muestras sin tener que hacer todo a pulmón. Hoy todo el circuito se sostiene por la autogestión de los colectivos. Eso tiene un valor enorme, pero también desgasta mucho.
Nos faltan más salones. Muestras de salón, salones provinciales, regionales, con premios que sean de montos importantes, que realmente signifiquen un apoyo para seguir produciendo. No premios simbólicos. Un artista que trabaja dos meses en un óleo no puede competir por un premio que no le alcanza ni para comprar los materiales.
Y nos faltan más espacios de capacitación y de profesionalización en gestión: cómo armar una carpeta, cómo presentar un proyecto, cómo montar una muestra. El artista hoy tiene que ser artista, curador, montajista y gestor a la vez.
¿Qué hay que potenciar? Justamente eso que hablábamos antes. Salta tiene una mirada propia, una producción que no tiene que envidiarle a nadie. Tenemos colectivos con una mirada crítica y social muy potente y artistas trabajando el territorio desde lugares muy contemporáneos, como en mi caso desde la idea de la doble naturaleza, de la hibridación. Eso hay que potenciarlo, dándole recursos, dándole espacios y dándole continuidad. No una muestra aislada por año, sino un circuito activo, con salones, con becas, con talleres. Si el Estado invierte ahí, Salta explota.
¿Algún proyecto particular, profesional, que aún tenga pendiente?
Sí, mi proyecto pendiente es una serie a gran escala sobre la Yunga.
Siento que la Yunga salteña es un territorio que todavía no fue muy trabajado desde la pintura. Todos vamos al Valle, a la Puna, pero la Yunga tiene otra cosa: es espesa, húmeda, oscura, un lugar donde no ves todo con claridad. Y ahí me interesa trabajar.
Quiero hacer una serie de óleos de gran formato y dibujos en grafito donde aparezca esa idea de extrañamiento. Donde el paisaje no sea solo paisaje, sino que aparezca la segunda naturaleza que yo trabajo: seres sobrenaturales, seres híbridos, el mito vivo. Esa figura que ves de reojo entre las plantas, esa presencia que no sabes si es animal, humana o espíritu. La Yunga está llena de esos relatos.
Es un proyecto que por escala necesita tiempo y recursos, por eso lo tengo pendiente. No es una serie para hacer en cuadros chicos. Necesito trabajar el gran formato para que el espectador se sienta adentro de la selva, un poco perdido, un poco extrañado. Ese es mi próximo paso.

