Esperaba que no me lo pidieras…

Victor, ¿una nota sobre el Flaco Spinetta? ¡Imposible! No puedo. Sinceramente, esperaba que no me lo pidieras. No puedo. No, no puedo.

Plegaria para unos ojos de papel

-¡Que se yo! Es una canción de amor.
-Pero está buena.
-¿Vamos a cambiar el mundo con una canción de amor?
- No sé si cambiaremos algo, pero a las minas les gusta.
 “Muchacha” era una canción de amor. Una bellísima canción de amor. A los quince y rockero había que enfrentarse a algo, y me enfrenté a lo bello. Compré el disco con el dibujo del Hombre Triste, siempre contando con la ayuda de alguna colección de vueltos. Estaba “Muchacha”, y también estaba “Plegaria para un Niño Dormido”. Después de todo, sí íbamos a cambiar el mundo.

Artaud, el irrespetuoso

El refugio íntimo, inexpugnable, eran los estantes con los vinilos. La armonía de los discos ubicados en ellos era mi dominio. Tapas contra contratapas enfrentadas, observándose, ignorándose. Tal vez se admiraban, o quizás se despreciaban. No importaba. Estaban. El dedo del amo se deslizaba por sus lomos, minuciosamente, cumpliendo con el lujurioso rito de quien elige su placer. Aunque, inexorablemente, se encontraba con Artaud. Su forma sobresaliente no dejaba concluir ninguna liturgia. El amo sucumbía, y una vez más sería esclavo “de la historia del que espera para despertar”.

Ser de Boca, con el banderín de River

Vivir en el Once era estar en contacto con el conurbano, pese a que queda casi en el centro de capital. El ferrocarril Sarmiento nace enfrente de la plaza y pasa por Haedo. Un lugar medianamente conocido. Una más de Ramos Mejía, hogar de los boliches del sábado. Por alguna razón en Haedo a un tal Beto se le ocurrió construir una nave. Una nave que en esos tiempos, pasados los mediados de los setenta, nos sirvió de refugio, nos protegió a muchos. No era bueno permanecer fuera de la nave, sin el anillo. Riesgo de poco oxígeno y por demás rayos azules, casi ultravioletas. Adentro se estaba cómodo, y hasta me creía seguro. Aunque no podía evitar el desamparo del estar y nada más. A veces hasta pensaba en cambiar el rumbo, no sé. Ideas que a uno le rondan, que se yo. Dale Flaco…el banderín…¿no lo podés dar vuelta?

Maribel estaba ahí.

A fines del 83 la alegría y la esperanza eran de todos. Las marchas, los temores, una guerra absurda y muchos fantasmas habían quedado atrás. De pronto me encontraba tarareando “Maribel se durmió”. Juro que no compré “Bajo Belgrano”. No sé porqué. Creo que en su momento no lo conseguí. Prefiero creer que fue así. Pero Maribel estaba ahí, en mi cabeza. Empezábamos a reescribir un nuevo destino, y Luís se acordó de rendir el homenaje a quienes lo hicieron posible. 

El Concierto Eterno

Me costaba entender la falta de conciertos en vivo editados de Spinetta. Uno trataba de no perderse sus presentaciones, pero nadie es perfecto ¿no? Recuerdo el último en Salta , allá por agosto del 2007. Nos comprometió a solicitar una ley de educación vial. O la graciosa excusa de los problemas castrenses para no tocar “El Anillo del Capitán Beto”. Y por supuesto, una presentación brillante junto a Nerina, Claudio Cardone y Sergio Verdinelli. Pero ¿no podía grabar alguno? En diciembre del 2009 el Flaco se presentaba en Velez con las Bandas Eternas, y no iba a poder ir. Fue un concierto de cinco horas donde desfilaron todos los integrantes de sus grupos, más Charly, Mollo, Cerati y más amigos, más ¡Almendra!, y no estuve. La venganza fue terrible, parafraseando a un filósofo de Flores. Ese sí fue editado. Tres DVDs, CDs y un libro. Gracias Flaco, no nos ibas a fallar.

Buitres que no vuelan

El universo se comprime en la fachada de publicaciones expuestas de un kiosco. Es un pequeño espacio donde se funden las peores tragedias, los cuerpos deseados y el impúdico baño de algún nuevo rico. Resistirse a la tentación de la mirada furtiva es un acto inútil. En víspera de Navidad una foto inmunda, descarada, pretendía cobardemente aprovecharse del fisgón furtivo. Los buitres pretendían volar con la panza llena. Me prometí esa semana pasar frente a los kioscos sin ensuciarme. Claro que el Flaco había demostrado ser más noble. Prefirió una vez más realzar la vida. No se debe beber si se vas a conducir.

Luis Alberto Spinetta

Músico, poeta y compositor. Nació en Buenos Aires el 23 de enero de1950. Formó parte de las bandas fundamentales del llamado Rock Nacional, Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade, Spinetta y Los Socios del Desierto, además de una prolífica labor solista. ¡Ah! Por ahí se dice que falleció el 8 de febrero de 2012. ¡Qué estupidez!

Esperaba que no me lo pidieras…y no la hice

¿Qué escriba algo sobre la muerte de Luis Alberto Spinetta? Esperaba que no me lo pidieras, Víctor. Me lo pediste, e igual no lo hice. Si en realidad hablé solo de mí. ¿Sabés que pasa? El Flaco no se murió. Va a estar siempre. Lo que se murió es una parte de mí.


Texto: Eduardo S. Iturbe

 

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