Crítica a “EL SILENCIO DE LORNA” de los hermanos DARDENNE: "Más auténtica que la vida"

No es la primera vez que hablamos del cine de los belgas JEAN PIERRE y LUC DARDENNE con los mismos términos.

Su cine respira autenticidad, humanismo. No hay subrayados ni acentos de imagen ni sonido. Su cine no lo necesita.

El centro de atención son las PERSONAS, PERSONAJES DE LA VIDA, que deciden como pueden sus vidas, que tiemblan y que se enamoran. Y la articulación de la historia se hace en base a sus expresiones.

LORNA quiere conseguir la ciudadanía europea casándose con un adicto para luego divorciarse y concretar proyectos con su pareja. Disparadores o líneas argumentales. Todo parece un documental o un testimonial de estas situaciones, sin más.

El estilo seco, sin recovecos de los DARDENNE lo hace parecer aún más plano, sin minimalismos dramáticos y hasta con sutiles giros de la historia.

Hay un sueño. Y hay dilemas que se abren en la búsqueda.

Todo pasa por la interpretación (gestos, miradas, corporalidad) de ARTA DOBROSHI y se encuentra a un grandioso JEREMIE RENIER en el adicto.

Más aún en la única y conmovedora escena en que se doblegan, amparándose y compasivos uno en el otro.

Con la misma precisión, el mismo rigor y austeridad que “EL NIÑO” y “EL HIJO”.

Para muchos es cine en estado puro. Para nosotros también.

  

Texto:Víctor LANGUASCO.
victor@fueradefocoweb.com.ar
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