Crítica al film "DOLOR Y GLORIA" de PEDRO ALMODOVAR

Cuando la vida se alimenta del cine. ¡Cómo me gusta el ALMODOVAR serio! Prefiero ser sincero a andar con vueltas. Como él las dió en sus melodramas o folletines que, no es porque estuvieran mal, sino que dispersaban toda su maestría en el manejo de actores, en transmitir climas y en la precisión narrativa. Todo esto tiene el filme 21 de este realizador manchego.

Es cierto que es autobiográfico, pero es más personal, más de necesidad propia que de comunicar aspectos de la historia de su vida.
Está su madre, su infancia, la droga, el amor en adicción y esa limpieza de recursos que lo hace tan particular a sus casi 70 años, los cumple el 25 de Septiembre.

Por supuesto que cuenta con dos maestros dispuesto
s a construir lo que el cineasta decida. La fotografía de JOSE LUIS ALCAINE y la música de ALBERTO IGLESIAS.
Pero por sobre todo ANTONIO BANDERAS y PENÉLOPE CRUZ.

No importa si es un alter ego, es en la capacidad del sentir interior para transmitirlo en su pose corporal y en su mirada que se desenvuelve su grandísima interpretación, la mejor de su carrera, justicieramente laureada en Cannes.

Y de la actriz sólo podemos decir que estamos ante una de las grandes actrices del mundo, ha evolucionado de forma tal que toda ella, en la madre, es ternura, lucha por vivir mejor y comprensión.

Claro que es personal pero también es claro que no es tan autobiográfico como se dijo.
Hay trozos de la vida no sólo de la suya. Hay pensamientos del arte y hay una concepción tan limpia del lenguaje que sobrecoge, lastima y conmueve.


Así es el mejor ALMODOVAR.

 

Texto: Victor Languasco