“SIN HIJOS”. Cuarto Filme de Ariel Winograd

Otro sano ensayo argentino para renovar la comedia. Hay una intención de renovación, de aire de cambio del cine argentino en muchos sentidos y en muchas de sus propuestas.
Se nota en esta comedia, que puede ser de enredos, que puede ser sentimental y romántica, que puede resultar previsible (más aún si se vió el Avance) y ésa es principal virtud.
Lo que también es claro lo que cualquier espectador espera:
 
FLUIDEZ del desarrollo y que las situaciones no resulten forzadas.
DINÁMISMO en todo lo que se está viendo y que sorprenda, de alguna manera.
SIMPATÍA por no decir EMPATÍA con los personajes por su dibujo del rol para identificarse con ellos y justificarlos en las situaciones que provocan, cotidianas y naturales.

Ahora, cuando hay una mentira (de ahí la comedia de enredos) en el inicio de una relación sentimental de un hombre que tiene una hija de 9 años y que comienza a salir con la mujer que siempre quiso (de ahí la comedia sentimental y romántica) que pretende dar peso a los secundarios para que cualquier espectador logre identificarse con todo lo que sucede, y … a veces lo logra y en otras no, es como que termina en otro sano ensayo del que titulamos.

Podrá ser porque se estanca en su mitad, podrá ser porque siempre parece parcial la capacidad histriónica de GUADALUPE MANENT a pesar de sus diálogos y arranques y, sobre todo,  porque varias de las situaciones parecen forzadas (y copiadas sobre todo la mentirosa escena final). Estas son nuestras preguntas que quedaron con sabor a menos de lo que se planteó.

Por eso destacamos el encanto del guión, que llegó apenas a concretar Winograd, la soltura para todo de la mencionada MANENT y a la estupenda MARIBEL VERDÚ en su inmensa espontaneidad.

Se quiso más pero, con estas bazas alcanza para ser llevadera.

Texto: Victor Languasco