Critica: "Duplicidad" de TONY GILROY - Muchas palabras, demasiado laberinto

El cine es imagen. La palabra es uno de sus elementos y así podemos seguir explicando...
Cuando la palabra se hace el ÚNICO elemento y los vericuetos de la intriga se enmarañan EN TODO LO QUE SE DICE y nada se clarifica … ES DEMASIADO!.


Es cierto que a TONY GILROY le gustan los laberintos del poder: corporaciones, espionaje, planes secretos.

Al demostrarlo en la trilogía BOURNE quién puede dudar de su capacidad para armar y develar lo que hay detrás del poder. También en la inteligente “MICHAEL CLAYTON” su opera prima.

Pero, el exceso de la palabra, el enamorarse de esas enmarañadas situaciones de competencia entre corporaciones para detentar el poder, logra que nosotros, los espectadores nos perdamos entre “tanta cosa supuesta” y en la “delación” como figura central.

Todo se hace confuso o, mejor dicho “poco claro” y nos retumbe en nuestro pequeño raciocinio la discusión amorosa entre JULIA ROBERTS y CLIVE OWEN unas cinco mil veces sin saber qué quisieron decir o para qué tardaron tanto en enamorarse.
 
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Víctor LANGUASCO.
victor@fueradefocoweb.com.ar

 

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